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viernes, 6 de mayo de 2011

ARTE ROMANO


INTRODUCCIÓN.

 Al final del primer milenio, la cuenca occidental del Mediterráneo estaba controlada por Cartago y Roma. Estas dos luchaban por el dominio de las rutas comerciales, por las materias primas y los metales. Este conflicto provocó las Guerras Púnicas, comprendidas entre el s. III y el s. II a.C., en las cuales venció Roma. Esta se convirtió en la máxima autoridad de las tierras mediterráneas, traspasando su cultura, su forma de vida, de pensamiento, su organización social, política y económica a todos los territorios pertenecientes al Mediterráneo (al que los romanos consideraban “su mar” por lo que le llamaron: “Mare Nostrum” o nuestro mar). A éste tipo de traspaso cultural se le llamó Romanización .
Los romanos no pretendían conquistar la Península Ibérica ,hasta que vieron lo rica que era en materias primas, y los campos de cultivo tan excelentes que había. Cuando se dieron cuenta, empezaron la conquista. Empezaron por la zona levantina, después la meseta, y el sudoeste de la península, el norte de la más tarde llamada Hispania, no les merecía la pena conquistarla ya que era muy difícil pasar por la Cordillera Cantábrica, así que no fue conquistada por los romanos hasta el reinado de Augusto a fines del siglo primero antes de Cristo.

Organización Económica.
Hasta la conquista de la Península Ibérica, la economía romana se basaba esencialmente en producir únicamente para el consumo interno del pueblo romano. Sin embargo con la conquista de la península se empezaron a comercializar más productos como la vid y el olivo. Cuantos más productos exportaban, más beneficio sacaban los comerciantes.
La mano de obra que trabajaba los campos, que más tarde darían los alimentos para la exportación, era básicamente de esclavos, que eran propiedad absoluta de su amo. El podía hacer lo que quisiera con ellos. Eran trabajadores gratis por lo cual eran muy rentables. Normalmente se les trataba bien ya que si no estaban fuertes y sanos no podrían rendir bien en los campos de trabajo. Generalmente los esclavos eran personas a las que se les hacían prisioneras en las guerras,  aunque también serían esclavos si descienden de padres que también fueran. Otro medio de caer en la esclavitud era por medio de deudas; si tu debías algo a una persona podrías cambiar tu deuda por pasar a pertenecer a esa persona. Algunos esclavos no se dedicaban a los trabajos duros, bien por que sabían escribir o leer, bien porque sabían algún oficio y podían enseñar a los demás, y del que sus amos se podían aprovechar. Los esclavos podían comprar su libertad si el amo quisiera, aunque normalmente este se encariñaba con ellos y se la concedía gratis.

Podríamos decir que los esclavos eran más o menos la base del Imperio Romano. Sin ellos el imperio se debilitaría hasta su desaparición, y en efecto eso es lo que pasó al cavo del tiempo.
Además de la agricultura, el comercio fue también una actividad muy desarrollada en Hispania, ya que , cómo dije antes en párrafos anteriores, fue e motivo de la conquista romana de la Península Ibérica. Por ello, el desarrollo de la moneda fue indispensable para este “boom” comercial. Antes de la llegada de los romanos existía una gran cantidad de tipos monetarios en la Península Ibérica, aunque con la llegada de los romanos, empezaron a desaparecer estos, y a aparecer los que los romanos trajeron con sigo. Tenían diferentes monedas con diferentes valores. De menor a mayor valor serían: El as de bronce, el denario de plata, y el aureo de oro. Este último, el aureo, llegó a la Península más tarde que los otros. La moneda más común era el denario, que pronto se extendió por todo el imperio romano (indegíenas, griegos, cartagineses,etc…) lo cuál facilitó las transacciones comerciales.
Poder comunicarse bien era esencial para el comercio romano, por ello, además de por muchas otras razones, construyeron una gran red de calzadas, las llamadas vías romanas y un gran numero de puertos marítimos, los cuales favorecieron la exportación de las mercancías por vía marítima.  En nuestra época, aún nos quedan algunas calzadas y puertos romanos, los cuales hemos estado usando desde entonces, y algunas carreteras que se han construido últimamente tienen como cimientos, las antiguas vías romanas.

Organización social.
Sin duda, el mayor cambio que dio la sociedad de la Península Ibérica a medida que los romanos se iban instalando en ella, fue el de las ciudades. Ahora si se puede hablar de ciudades, ya que antes sólo eran núcleos de personas que convivían juntos, pero ahora ya tenían una determinada forma de vida; más compleja, y con unas reglas diferentes. Como ya dije en la introducción del patrón universal, las primeras ciudades se formaron en la zona levantina de la Península, mientras que las del norte, se quedaron casi deshabitadas hasta un buen tiempo después.

El modelo más antiguo de planificación urbana fue el castrum[1]. Eran pequeñas guarniciones, de unas trescientas familias, destinadas a proteger algún lugar de valor estratégico aunque demasiado reducidas como para ser ciudades, aunque con el tiempo podreían crecer y sobrepasar sus murallas, hasta convertirse en una.

Pero el tipo de ciudad que los romanos adoptaron comúnmente fue la de planta hipodámica, que conocieron por su contacto con los griegos. Era un tipo de ciudad articulada a partir de dos calles principales, el decumanus con dirección este-oeste y el cardo con dirección norte-sur. Gracias a esta planificación se pudieron situar de manera racional los edificios públicos y las construcciones de mayor envergadura, como las de tipo social y económicas (templos, curias, basílicas, bibliotecas y mercados), para la higiene (baños y letrinas públicas), abastecimiento de aguas (acueductos y fuentes) o la red de alcantarillado. En el centro de la ciudad, donde se juntaban el decumanus y el cardus, se encontraba el foro. El foro era el núcleo de la ciudad. Allí se encontraban los edificios más importantes,  y la mayor concentración de tiendas. Una gran parte de la población romana trabajaba aquí. El foro también hacía de punto de encuentro, aquí se reunía la gente para hablar, jugar o simplemente pasear.
Dentro de estas ciudades había diferentes tipos de casas. Algunas destinadas al público y otras privadas. Las casas particulares podían ser de distintas maneras.
Las insulae, eran edificios de hasta cinco pisos, con balcones y ventanas al exterior cuyas dependencias interiores no tenían características especiales en cuanto a disposición o estrucctura. Estas casas solían estar alquiladas a grandes familias que no podían mantener una casa particular. No solían tener agua ni retretes, y por lo general eran las que más guerra daban a la hora de los incendios o hundimientos.

Las domus, tenían un modelo primitivo, y eran de origen etrusco. Tenían planta rectangular, donde se podían distinguir tres zonas: la entrada, un cuerpo central abierto a la luz a modo de patio y  un jardín en su parte posterior. En esta casa solían vivir familias más bien ricas, o aveces un grupo de familias compraban una juntos y se dividían las dependencias. Las domus que mejor se conservan hoy en día son las de Pompeya.
           
Las villae, eran grandes fincas en las que vivían senadores o ricos comerciantes. Tenían maravillosas vistas, grandes jardines y lujosas habitaciones. Normalmente solían tener algunos esclavos para ayudarles.

            También tenían grandes edificios ,como el teatro y el anfiteatro, para el ocio de los habitantes. Se diferenciaban en que el primero era una semicircunferencia dedicado a la exposición de obras y el otro era un circulo completo, en el que se hacían luchas entre gladiadores  o con fieras. El de gladiadores fue el preferido por los romanos. Para la lucha de fieras solían traer animales de otros países de Asia o Africa. En el teatro se solían representar obras cortas y sencillas, tenían un sólo acto y se las llamaba atelanas. Todos los días de fiesta se hacían representaciones en honor a los dioses. Estos espectáculos eran los menos costosos y los más tranquilos por lo que al pueblo no le apasionó tanto como el circo o el anfiteatro.

Otra construcción para el ocio de los habitantes fue el circo. En el circo se celebraban muchos espectáculos, como las carreras de  caballos al galope o al trote. La dificultad estaba en las curvas tan cerradas que tenían, donde casi todos los caballos derrapaban y se caían unos en cima de otros. Era tal, la pasión por estas carreras, que se llegaban a repetir hasta veinticuatro veces al día. Al ganador se le daba una recompensa y se le coronaba con laurel. Todas estas actividades las solían preparar los magistrados; por ello se llamaban ludi publici.
           
Otro lugar donde los romanos pasaban la mayor parte de su tiempo eran las temas. Al terminar su trabajo en el campo o en el foro, la gente se pasaba por las termas para relajarse y disfrutar hasta que el sol se ponía.

            Podemos dividir la política romana en tres etapas: la monarquía, la república y el imperio. La más importante, sin duda, fue el imperio. En vez de hablar de la política en si, creo que se entendería mejor con este pequeño esquma que pongo a continuación.





Organización religiosa y arte.
La conquista de la Península Ibérica, supuso para los romanos, la importación de modos de pensamiento y de religiosidad de la metrópoli. En general estos se mostraron muy tolerantes respecto a las formas de pensamiento de los indígenas que poblaban la Península; siempre y cuando no se cruzaran con sus planes de dominio. Esto quiere decir que los romanos no impusieron su religión, sino que los indígenas la fueron conociendo poco a poco.
La religión romana tenía un sentido utilinario y estaba al servicio del pueblo y del estado. Todos los ritos y sacrificios, tanto públicos como privados, tenían como objetivo obtener un beneficio de dioses o espíritus[2].Los romanos rendían culto a innumerables dioses. Cada acto de la vida tenía su divinidad protectora. Este carácter funcional de los dioses hacía que se adoptaran algunos dioses de todos los territorio que los romanos habían conquistado.

En el Imperio Romano, por lo general, existía una dualidad religiosa. Por un lado estaban los grandes dioses nacionales, a los que el estado rendía culto público, y por otro, las divinidades privadas o domésticas que eran adoradas por cada familia. Normalmente esto último se practicaba en las casas particulares. En cada casa solía haber un atrio, que era la dependencia más importante de la época,  y dentro del atrio había una capilla o simplemente una hornacina y un altar, donde se practicaba el culto a los lares familiares[3] ,junto con los espíritus protectores del hogar, que solían ser antepasados que habían fallecido. Cualquier celebración familiar de este tipo empezaba con una ofrenda de flores y perfumes a estas divinidades. En este cuadro podemos observar los principales dioses romanos. Además de estos estaban: mercurio (dios del comercio), Apolo(dios del sol), Venus (diosa de la naturaleza), Vesta ( diosa de la virginidad), etc…

Al igual que con la religión, el arte romano se basaba plenamente en el griego. Los romanos basaron este arte en dos fundamentos: la propaganda política, que tenían por objeto el ensalzamiento del estado, y la exteriorización del prestigio social, cuyo objetivo era el de lucirlas en la calle para que todo el mundo pudiera verlas.

Dentro del arte romano, la arquitectura merece un punto y a parte. La arquitectura romana, era básicamente urbanística, por lo que ayudó mucho a la explotación del terreno, es decir, para empezar a construir las ciudades. En este periodo de tiempo, no sólo para construir esto estaba la arquitectura. Bastas obras públicas se construyeron durante el imperio romano. Además de todas las calzadas, vías, acueductos, fuentes, que se realizaron durante este tiempo no fueron pocas.

Por lo demás, la escultura y la pintura, no tuvieron tanta importancia. Una técnica nueva surgió en esta época. La musivaria: era la también llamada técnica de los mosaicos, consistía en formar un gran cuadro o superficie del suelo, con miles de pequeñas piedritas de distinto color. Algunos hasta llegaban a tener incrustaciones de oro, plata o piedras preciosas. Solían tener temas mitológicos, de faenas agrícolas o simplemente geométricas. Los romanos los podían poner en las paredes o en suelos interiores.


[1] Castrum: recinto amurallado rectangular con una avenida central en forma de cruz.
[2] La religión romana ponía en mismo plano a los dioses y a los espiritus.
[3] Lares familiares :La triada protectora de las casas compuesta por Vesta, los Lares y los Pelates, a los que se veneraba en las casas particulares.

ARTE EN ROMA

ARTE GRIEGO

El arte griego se caracterizó por la representación naturalista de la figura humana, no sólo en el aspecto formal, sino también en la manera de expresar el movimiento y las emociones. El cuerpo humano, tanto en las representaciones de dioses como en las de seres humanos, se convirtió así en el motivo fundamental del arte griego, asociado a los mitos, la literatura y la vida cotidiana.
La función principal de la arquitectura, la pintura y la escultura monumental hasta aproximadamente el año 320 a.C., se ocupó de asuntos religiosos y de la conmemoración de los acontecimientos civiles más importantes, como las competiciones atléticas. Los ciudadanos sólo utilizaron las artes plásticas para la decoración de sus tumbas. Sin embargo, las artes decorativas se dedicaron sobre todo a la producción de objetos de uso privado. El conjunto de muebles doméstico contenía un gran número de vasijas de terracota pintadas, con elegantes acabados, y las familias más ricas eran propietarias de vasijas de bronce y espejos.
Los arquitectos griegos construyeron la mayoría de sus edificios en mármol o piedra caliza, y utilizaban la madera y las tejas para las techumbres. Los escultores trabajaron el mármol y la piedra caliza, modelaron la arcilla y fundieron sus obras en bronce. La escultura en piedra y en arcilla se pintaba total o parcialmente con pigmentos* brillantes. Los artistas griegos empleaban colores al agua para pintar grandes murales o decorar vasijas. Los ceramistas modelaban las piezas en tornos de alfarero y cuando se secaban las pulían, pintaban y cocían.
II. TIPOS DE ARTE GRIEGO
EL ARTE JÓNICO:
Los griegos de Jonia tomaron de la tradición Cretense la inclinación a la ornamentación, es decir, a los adornos, al sentido de lo pintoresco y el gusto por el naturalismo; de la tradición oriental el temor a la desnudez completa, la afición a la representación a los seres fantásticos, las proporciones rechonchas de los personajes y la pintura de jarrones.
Así nace el arte Jónico que emplea por primera vez el bronce y el mármol. Su arquitectura de vida al orden Jónico, buscando más la elegancia y el lujo que la fuerza. Introdujo el sentimiento de la gracia, del atractivo y de la elegancia.
EL ARTE DORIO:
Los Dorios impusieron tendencias y gustos especialmente helénicos, es decir, la perfecta armonía, la corrección de las formas, la austera* contención *y el desprecio por lo que no es esencial. Las esculturas del arte Dorio revelan la fuerza corporal de los atletas, con sus cuerpos musculosos y sus rostros serios y austeros. Por su color sombrío se prefirió el bronce que el mármol. La arquitectura es precisa, simétrica y lógica. La misma precisión se observa en las pinturas que, en vez del naturalismo Jónico, vemos la visión geométrica y abstracta* de la realidad.
EL ARTE CLÁSICO:
El arte griego clásico es justo el equilibrio entre el arte Dorio y el Jónico, tomará de ambos los elementos más preciosos para crear un canon ideal que será “una adquisición para siempre”. La estética evoluciona hacia el idealismo, los cambios del hombre y de la naturaleza ya no interesan al artista, al sabio o al filósofo, todos ellos buscan un general deseo de abstracción. Tal deseo de abstracción llevó a los artistas clásicos al perfil griego y a la serenidad Helénica.
  • Perfil griego: es el cual la frente y la nariz se representan como la prolongación de una línea recta.
  • Serenidad Helénica: es el deseo de lograr un exacto equilibrio entre la vida física, intelectual y moral. Los dioses y hombres notables fueron representados en profunda serenidad y en perfecto dominio de sí mismos.
  • ARQUITECTURA GEOMÉTRICA Y ORIENTAL:
La arquitectura de los periodos geométrico y oriental consistió en estructuras sencillas realizadas con adobe y ripio. Las viviendas más primitivas eran chozas circulares, que evolucionaron hacia modelos elípticos* en forma de herradura. Más tarde se hicieron rectangulares con una entrada porticada* en uno de los extremos. Las cubiertas a dos aguas o de doble vertiente se construían en paja, y las planas en barro.
Templos: La planta básica de los templos era similar a la de las viviendas. En los de planta rectangular, los dos muros laterales sobresalen hacia el exterior de la pared frontal formando un vestíbulo* o pórtico. Dentro del espacio cubierto las vigas de madera del tejado a dos aguas se apoyaban en una única fila de columnas de madera, dispuestas a lo largo del eje principal; más tarde, sin embargo, se reemplazaron por dos hileras de columnas con el fin de permitir una visión más directa de la imagen de la divinidad. Estas dos columnatas, como los muros laterales, se prolongaban más allá del muro frontal para mantener el pórtico de entrada.
  • ARQUITECTURA ARCAICA:
Los griegos, conocedores de los templos en piedra de los egipcios, comenzaron a construir sus propios templos con un estilo personal y distintivo. Utilizaron la piedra caliza, el mármol.
El templo: era de planta rectangular elevado sobre una pequeña base escalonada y estaba situado en un recinto donde se llevaban a cabo las ceremonias rituales. Los templos pequeños presentaban un frente porticado con dos columnas, a veces con otra fila de columnas delante del mismo. Los templos más grandes, con pórticos en ambos extremos, podían tener un vestíbulo de seis columnas antes de cada uno de sus pórticos, o estar totalmente rodeados por un peristilo*. La columnata sostenía un entablamento, bajo un tejado a dos aguas.
Los griegos desarrollaron tres órdenes arquitectónicos o tipos de columnas: Orden Dórico: Las columnas dóricas, que no tenían base, eran piezas robustas colocadas a escasa distancia para sujetar el peso de la mampostería *, eran simples. Predominaban líneas rectas a lo largo de la columna. Hay templos dóricos que todavía se conservan. El orden dórico se originó en la península helénica.
Orden Jónico: Las columnas jónicas, originarias de Jonia y las islas griegas, son más esbeltas, con lineas más finas. Cada una descansa sobre una base y termina en un capitel con forma de almohadilla plana que se enrolla en dos volutas en los laterales.
Orden Corintio: Se distingue del jónico por estar adornado por hojas de acanto*. Este orden también fue muy usado por los romanos.
  • ARQUITECTURA CLÁSICA:
La alta época clásica:
Templos: La mayoría de los templos de la alta época clásica eran de orden dórico. Sus columnas relativamente esbeltas indican una reacción contra las proporciones pesadas del dórico de la época arcaica.
El período clásico medio:
Los arquitectos desarrollaron gran cantidad de métodos para contrarrestar las distorsiones ópticas. Así, el basamento* de los templos se curvaba levemente hacia arriba, las columnas se tallaban más anchas en el centro que en los extremos y se inclinaban ligeramente hacia el interior, y las líneas verticales del edificio se dibujaban con la pendiente necesaria para corregir la distorsión pertinente.
El edificio más importante fue el Partenón, se construyó en su totalidad con mármol.
El período clásico final:
Templos: Aunque los templos se seguían construyendo en orden dórico, desapareció el porche posterior. Las columnas corintias (el tercer orden arquitectónico griego), una especie de columnas jónicas con hojas de acanto en los capiteles, se utilizaron para levantar la columnata interior del edificio circular. A partir de este momento los teatros, construidos con gradas de madera sobre la ladera una colina, se empezaron a construir en piedra.
En Asia Menor tuvo lugar un renacimiento del orden jónico. El edificio más impresionante fue el mausoleo de Halicarnaso, la enorme tumba del rey de Caria que está considerada una de las siete maravillas del mundo antiguo.
  • ARQUITECTURA HELENÍSTICA:
El Templo: El estilo dórico continuó utilizándose en los templos pequeños y en los cuerpos inferiores de los edificios de dos plantas. Las columnas corintias se utilizaron en mayor medida que en épocas anteriores. De este complicado estilo helenístico surgió nuevos tipos arquitectónicos, como gimnasios y edificios para el Senado, profusamente decorados y realizados en orden corintio. Los reyes helenísticos construyeron pórticos, bibliotecas, teatros y arcos de triunfo. Las casas particulares cambiaron su vestíbulo rectangular por un patio central rodeado por un peristilo.

  • ESCULTURAS


  • ESCULTURAS GEOMETRICAS Y ORIENTAL:
    De la escultura del periodo geométrico se han encontrado únicamente pequeñas piezas en bronce o arcilla. Las esculturas de este periodo no son representaciones realistas, sino obras esquemáticas de naturaleza conceptual.
    • ESCULTURA ARCAICA:
    Los griegos comenzaron a esculpir en piedra inspirándose en las piezas monumentales de Egipto y Mesopotamia. Las esculturas de bulto redondo compartieron la solidez y la característica posición frontal de los modelos orientales. Las esculturas masculinas y femeninas, a partir aproximadamente del año 575 a.C., reflejan en sus rostros la denominada sonrisa arcaica, que quizás fue empleada por los griegos como un artificio* que proporcionaba a las figuras un rasgo humano distintivo.
    En las esculturas griegas aparecen acentuados los principales rasgos del cuerpo y expresan, cada vez más, un conocimiento preciso de la anatomía humana. En algunas obras, a diferencia de otras más antiguas, puede observarse un estudio más detallado de la estructura muscular y anatómica. Las figuras femeninas, vestidas y de pie, ofrecen una amplia variedad de expresiones, sus ropajes están tallados y pintados con la delicadeza y la meticulosidad* características de la escultura de este periodo.
    Los relieves, que se desarrollaron con posterioridad a la escultura de bulto redondo, representan por lo general figuras en movimiento. Los escultores del periodo arcaico continuaron fundiendo esculturas en bronce. Los ejemplos del siglo VI a.C. describen los músculos de forma esquemática mediante la representación de un estrecho arco en el límite bajo del tórax y unas marcas horizontales.
    • ESCULTURA CLÁSICA:
    La alta época clásica:
    La escultura de la alta época clásica no presenta la típica sonrisa arcaica o los suaves detalles característicos del periodo anterior. En su lugar, transmite una cierta solemnidad además de nueva fuerza y simplicidad de las formas. Los escultores de esta época representaban a los personajes en el momento inmediatamente anterior o posterior a la culminación de una acción significativa. Muchas de las obras de la alta época clásica se perdieron en la antigüedad.
    El período clásico medio:
    El período clásico final: Se conservan numerosas estatuas en terracota sin esmaltar del siglo IV a.C. Estas piezas proceden fundamentalmente de ajuares* funerarios y se conocen como figurillas Tanagra en honor a la ciudad de la región griega de Beocia donde se encontraron por primera vez. Muchas de ellas están huecas porque se realizaron con moldes. Están pintadas al temple y recrean diversos temas, como actores cómicos, mujeres elegantemente vestidas, enanos y dioses en miniatura.
    Las lápidas áticas* de los siglos IV y V a.C. consistían en una losa decorada en relieve, con personajes que transmiten la tristeza de la partida. A menudo, las figuras estaban flanqueadas por pilastras* coronadas por una cornisa.
    ESCULTURA HELENÍSTICA:
    Solían representar el cuerpo humano retorcido en violentas contorsiones. Al mismo tiempo, la escultura evolucionó hacia formas abiertas realizadas en un estilo muy emotivo, que obligaban al espectador a mirar más allá del espacio de las figuras. Además, la escultura del periodo helenístico experimentó con nuevos recursos compositivos. Una de las disposiciones favoritas, llamada posición en aspa, representa la figura humana con el torso retorcido, esto es, la cabeza y los miembros dispuestos en direcciones contrarias. Los artistas romanos, atraídos por el estilo de la escultura griega, copiaron numerosas obras adaptándolas a sus propios criterios estéticos. Durante la época romana, la mayoría de los escultores griegos continuaron la tradición helenística en Grecia, Asia Menor, África e Italia.

  • CERÁMICA Y PINTURAS:


  • VASIJAS DECORADAS ARCAICAS:
    Hacia el año 675 a.C. los pintores de cerámica de Corinto empezaron a decorar las piezas con siluetas negras de figuras, generalmente animales desfilando, realizadas con formas redondeadas y dispuestas en uno o varios pequeños frisos. Es el estilo denominado protocorintio. En el estilo corintio, que se desarrolló plenamente hacia el 550 a.C. y del que se conservan numerosos ejemplos, los vasos están abarrotados de figuras sobre fondos florales. En las vasijas se representan a menudo monstruos fabulosos, como la quimera que escupe fuego, una criatura con cabeza de león, cuerpo de cabra y cola de dragón. En el periodo arcaico medio, Atenas saturó el mercado mediterráneo de objetos cerámicos. La popularidad de la cerámica ateniense se debió a su carácter práctico, sus be llas proporciones, su acabado aterciopelado, negro como el azabache*, y a las escenas narrativas con que estaba decorada.
    La decoración de las vasijas cerámicas con la técnica de las figuras negras, que llegó de Corinto a Atenas hacia el 625 a.C., se combinó con el antiguo estilo ateniense, más lineal y de mayor tamaño. La decoración se realizaba en engobe* negro sobre el color rojo de la arcilla. Los detalles se grababan por incisión y a veces se destacaban y se les daba profundidad con el uso de reflejos de color rojo y blanco.
    A partir de este momento, las escenas representadas en los vasos cerámicos y los artistas que las pintaron se pueden identificar por ciertas inscripciones. Los vasos decorados con la técnica de las figuras rojas se hicieron por primera vez el año 530 a.C., por iniciativa del ceramista Andocides. La decoración se realizaba con una técnica pictórica a la inversa, es decir, el fondo se pintaba de negro, dejando las figuras en el color rojo de la arcilla. Los detalles, en lugar de hacerse por medio de incisiones en la arcilla, se dibujaban con engobe negro, que a menudo formaba un relieve sutil. Se utilizó también un nuevo color, el castaño dorado, obtenido al diluir el barniz negro.
    Los pintores atenienses desarrollaron hacia el 540 a.C. un nuevo estilo. Estas innovaciones, además de mostrar un creciente interés por la anatomía humana, trajeron una nueva concepción del espacio que se hizo patente en la utilización del escorzo* y en el uso de una capa de color marrón para crear sombras. Este fue el inicio de un tipo de pintura en el que la ilusión de tridimensionalidad se consigue tanto por el sombreado de las figuras como por el contraste de manchas de color.
    Aunque el estilo de las figuras negras continuó siendo el dominante durante todo el periodo arcaico, la producción en el estilo de figuras rojas se fue incrementando poco a poco.
    PINTURAS Y VASIJAS CLÁSICAS:
    La alta época clásica:
    De la alta época clásica casi no se conservan pinturas murales. Éstas muestran el dominio de la anatomía, del trazo y de las expresiones faciales.
    En la pintura de vasijas las escenas de carácter simbólico y decorativo fueron remplazadas de forma gradual por representaciones tridimensionales. Las formas son más nítidas, los ojos se representan de perfil y los pliegues de las telas adquieren formas más naturalistas.
    La época clásica media:
    Las vasijas, aunque dibujadas con una perspectiva lineal rudimentaria*, las figuras de las vasijas del periodo clásico medio poseen un cierto efecto tridimensional.
    La época clásica final:
    A partir del 320 a.C. Atenas no exportó más cerámica y sólo se fabricaron algunas vasijas que se entregaban como premio a los atletas de las panateneas*. La cerámica de la península Itálica ocupó el lugar de la ateniense en el mercado mediterráneo. Las piezas italianas eran de distintos tipos, entre los cuales destaca la cerámica de Canosa, ciudad al norte de Italia, que presenta a menudo la firma de su ceramista. Las vasijas de Centuripa (Sicilia) son más complicadas y sus escenas están decoradas con figuras pintadas que recuerdan la técnica actual del pastel. Los cuerpos de estas piezas están adornados con motivos florales y tridimensionales.

  • EL ARTE Y LAS POLIS:


  • El arte clásico fue el reflejo de la polis*, de sus designios políticos, de sus costumbres, creencias y religiosas, de su organización social; pero es también la glorificación de la propia polis.

  • El arte y la religión: el arte griego trataba de conmemorar los sucesos importantes, en acción de gracia o de sacrificio hacia los dioses de las polis.



  • El arte y la política: el arte era la expresión de la vida de la polis. La polis, modesta y pequeña en recursos, sólo construyó estatuas y edificaciones de proporciones reducidas.



  • El arte y la sociedad: El arte no solo buscó la emoción estética, sino que reflejó a la vez la contextura social: nos muestra una jerarquía que va desde los dioses a los héroes, y de éstos a los seres míticos que encarnan la tierra y la animalidad. Lo mismo sucede en los seres humanos, en una escala desde los nobles al bajo pueblo, y de éste a los esclavos y a los bárbaros o no griegos.



  • El arte y las costumbres: como algo propio de una sociedad en la cual predomina el hombre sobre la mujer, el arte clásico tuvo un carácter viril*. La gimnástica dio a los griegos los modelos de las artes plásticas. La desnudez estética es algo propio de los griegos, pero la desnudez completa fue por mucho tiempo algo propio de los hombres, los únicos que actuaban en la palesta y en los estadios. Después más tarde se hizo extensiva a las mujeres.



  • LA POESÍA DRAMÁTICA


  • LA TRAGEDIA Y LA COMEDIA:
    El drama no tenía por finalidad entretener sino que formaba parte del culto de las polis. El drama comprende tanto la comedia como la tragedia.
    La tragedia: en la ceremonia del culto de Dionisos acostumbraban los griegos a recordar la muerte y la resurrección del dios en un acto ritual en el que éste era representado por un macho cabrío, cuya carne y cuya sangre eran absorbidos por los fieles en medio del delirio* religioso que los dominaba. Al mismo tiempo, un grupo de cincuenta individuos disfrazados de hombres chivos o sátiros cantaba el ditirambo*. la palabra tragedia significa canto del macho cabrío. En la pausa del coro, el corifeo* se separaba del grupo para recitar algún episodio de la vida de Dionisos. Posteriormente se introdujo un actor que conversaba con corifeo, con el cual nació el dialogo, de lo cual también saldrá toda la poesía dramática. Dicho actor no se disfrazaba de chivo sino que cubría la cara con una mascara, lo que introdujo en la tragedia la figura humana.
    La comedia: la comedia es lo mismo que la tragedia, nació del primitivo culto de Dionisos. Así como la tragedia nació de la fase grave de este culto, es decir del ditirambo, la comedia nació de sus fases alegres como las danzas y canciones que se cantaban en forma desenfrenada en las procesiones en honor de Dionisos. Tales procesiones eran realizadas por los campesinos. En ellas se celebraba en forma alegre a la madre naturaleza, la resurrección de Dionisos y el eterno renacer en cada primavera. La comedia emplea un lenguaje libre y grosero, muy de acuerdo con sus origenes; no rediculiza los vicios humanos sino de determinadas personas.
    Los teatros: los teatros griegos eran construidos al aire libre, de piedra y sin techo. Constaban de cuatro partes: el teatro auditorio, la orquesta o sitio circular, el proscenio o escenario de los actores y la escena o fondo que representaba la fachada de un palacio o de un templo.

  • EL ARTE EN ATENAS EN EL SIGLO DE PERICLES


  • En esta época Atenas fue la más hermosa ciudad griega. Su riqueza permitió construir numerosos monumentos y estatuas tan perfectos que son considerados los mejores exponentes del arte griego.
    Todos los monumentos de Atenas eran un estimulante para la piedad y el patriotismo de los atenienses, un motivo de admiración para los extranjeros y una fuente de trabajo y salario para artistas y obreros.
    Bajo el gobierno de Pericles se realizaron las construcciones más notables, sobre la cima de la Acrópolis. Esta colina fue rodeada por una muralla de piedra y transformada en una plataforma. Sobre ella se construyeron los Propíleos, el Partenón, el Erectión y las estatuas de Atenea, diosa protectora del Ática.

    ARTE PALEOCRISTIANO

    ARTE PALEOCRISTIANO Y BIZANTINO.

    El triunfo del cristianismo.

    1.La difusión del cristianismo.
            Las predicaciones de los primeros apóstoles cristianos, sobre todo de Pablo de Tarso,  difundieron muy deprisa el cristianismo por el Mediterráneo oriental e incluso hasta Roma. Una vez desvinculado del judaísmo, del que en un primer momento fue una secta, el cristianismo fue ganando adeptos en las grandes ciudades, en especial entre el proletariado urbano, como una más de las religiones mistéricas o de salvación toleradas en el mundo romano.
    Gracias a los primeros padres de la iglesia, empezaron a definirse tanto el dogma como la liturgia del cristianismo, que siguió extendiéndose geográficamente y alcanzó a clases sociales más altas, incluyendo a funcionarios y cortesanos del imperio. Ya en el siglo III, había una jerarquía clerical.

    2.El Reino de Bizancio.
                Desde el año 330 el emperador Constantino había establecido en Bizancio, llamada por él Constantinopla, la capital del imperio. Fue un enclave privilegiado donde entraron en contacto las civilizaciones griega, romana y oriental, y su situación geográfica determinó su riqueza, pues estaba en la encrucijada de las rutas comerciales mediterráneas.
    La historia de Bizancio, es la de una lucha por la supervivencia en una estratégica área geográfica codiciada por pueblos bárbaros, persas, balcánicos y musulmanes. Y no se trata tan sólo de la supervivencia de un régimen político, sino también de preservar la cultura grecorromana en el ámbito oriental. Cuando Justiniano subió al trono, el Imperio Romano de Occidente ya había sucumbido ante el empuje de los bárbaros, y Roma, estaba en mano de los ostrogodos. Tras poner fin a una prolongada guerra contra los persas, el emperador extendió el poder de Bizancio a lo largo de casi toda la costa africana, el sur de España. Toda Italia y  los Balcanes. Era el inicio del Imperio Bizantino.
    En lo político y lo artístico el reinado de Justiniano constituye la Primera Edad de Oro del Imperio Bizantino. La política expansionista logra reconstituir el Imperio casi en su totalidad.
    La crisis ionoclasta, a mediados del siglo VIII, enturba el imperio, porque supuso un triple enfrentamiento: la corte y las altas disgnidades de la iglesia, partidarias de la doctrina ionoclasta, se enfrentaron por un lado, con los monasterios y las clases populares y, por otro, con la iglesia occidental, todos ellos afectos a la doctrina contraria.
    La querella latente entre el Papa de Roma y el patriarca de Constantinopla por la primacía en el gobierno de la Iglesia conduce a la ruptura total, cuando se produce el cisma entre Oriente y Occidente.
    En el año 1204, los cruzados saquearon Constantinopla, tomando posesión de la ciudad hasta que en 1261 fue reconquistada. El imperio Bizantino, en el ámbito político, soportó un permanente estado de sitio al que sucumbiría cuando Constantinopla cayó ante el poderío turco.



    La inspiración cristiana y el arte.

    1.Los espacios del culto cristiano.
                Las primeras imágenes relacionadas con los cristianos datan del siglo III y sus primeras construcciones son sólo ligeramente anteriores. Esto quiere decir que, durante casi dos siglos, las comunidades cristianas no tuvieron necesidad de lugares de reunión o de enterramiento diferenciados y que fueron probablemente ionoclastas, es decir, que rechazaban las imágenes religiosas, aunque tal vez, no tenían necesidad de ellas. En esos primeros siglos, los seguidores de Cristo se reunían en casas particulares para celebrar un banquete y para escuchar los sermones de un clero, desorganizado.
    ·          La definición de la liturgia. Se desarrolló en torno al año 200, con su división en misa de los catecúmenos y misa de los fieles, en la que se celebraba la Eucaristía. Esta fragmentación de las ceremonias, que conllevaba la separación del clero, fieles y catecúmenos, supuso una diferenciación de espacios en los lugares en los que se celebraban, haciéndose necesarios además, recintos para la pila bautismal, para la catequesis, banquetes comunes y para guardar los objetos y el vestuario litúrgico.
    Esta diferenciación se percibe ya en la domus ecclesiae o titulus, vivienda modificada de acuerdo con la liturgia cristiana, o construida, más raramente, de nueva planta, sin mayor relevancia desde el punto de vista arquitectónico.
    ·          Las catacumbas. Los primeros motivos iconográficos. La mayor parte del arte cristiano más antiguo, el de los siglos III y IV, es, sin embargo, funerario. Los cristianos se enterraban aparte de los paganos y, en grandes ciudades, con escasez de suelo, excavaron catacumbas, estrechas y a veces laberínticas galerías subterráneas con nichos en sus paredes. Las más importantes son las de Roma: San Calixto, Domitila, Priscila, hipogeo de los Flavios.
    Las catacumbas comprendían ensanchamientos para la celebración de banquetes funerarios y ceremonias para la salvación del alma de los difuntos. Éste, el de la salvación, fue precisamente, el tema de las primeras pinturas murales y de los sarcófagos historiados al estilo romano.
    Aparte del Buen Pastor y figuras de orantes, es frecuente encontrar en estas tempranas representaciones escenas esquemáticas, incluso ambiguas, de temas del antiguo Testamento y del Nuevo que remiten a una oración por la que se rogaba a Dios que, al igual que había intervenido para salvar a Jonás y Noé, hiciera los mismo para asegurar la salvación del alma del difunto.
    El arte de las catacumbas, estéticamente pobre, depende en gran medida de la iconografía romana, aunque su sentido sea muy diferente. Ocurre así con la figura de Cristo. En un principio, los pintores y escultores cristianos fueron reacios a la representación del Salvador, que aparece de forma alegórica, como Buen Pastor o como joven filósofo que comunicaba la verdadera sabiduría, ambos prototipos iconográficos grecorromanos. Se producen incluso “contaminaciones” iconográficas.




    2.Una naciente arquitectura.
                Durante el reinado de Constantino surge una arquitectura monumental cristiana, desarrollándose las tipologías de basílica, de martyrium de planta centralizada y de coemetría subteglata. Estas construcciones enlazan con la arquitectura romana y su iconografía convierte a Cristo en legislador y en emperador de los cielos, con todos los emblemas romanos del poder terrenal, y una serie de temas inspirados en las representaciones triunfales de los arcos y las columnas conmemorativas romanas.
    La liturgia se asimila a un ceremonial solemne y oficial, en el que el clero adopta la vestimenta de la alta magistratura romana, se sienta en tronos, oficia ante altares profusamente decorados con materiales preciosos y se separa cada vez más de los fieles, por medio de canceles y de la elevación del prebisterio por encima del nivel de las naves.
    ·          Las basílicas. El edificio romano que mejor se adapta a las necesidades de las congregaciones cristianas era la basílica, que se modificó al darle un eje longitudinal marcado y al situar un ábside en uno de los lados cortos, dotándola además de un cuerpo de luces en la diferencia de altura entre la nave central y las laterales, todas cubiertas con madera.
    En tiempos de Constantino se construyeron las primeras basílicas, aún no tipificadas: la catedral de Aquileia, la de Orléansville y la de Tiro. En Roma se levantó la basílica Constantiniana, hoy San Juan de Letrán, que se decoró interiormente con mármoles policromos y con un cancel de estatuas de plata.
    ·          Los martyria. Las primeras manifestaciones arquitectónicas cristianas de importancia son también de carácter funerario, como en la pintura. Se trata de monumentos que se erigieron en los lugares en que os mártires habían sido enterrados o en que habían recibido muerte, masivamente visitados por peregrinos y fieles.
    Los martyria fueron, bien subterráneos, como la capilla de los Papas en la catacumba de San Calixto, bien al aire libre, más frecuentemente, situados sobre las tumbas de los mártires. Hubo algunos bastante monumentales, cubiertos, con ábsides y bóvedas, que incluían un altar. En Roma, sobre las catacumbas, seconstruyeron martyria de planta centralizada que enlazan con los mausoleos romanos, que carecían con connotaciones religiosas y podían ser imitados por los cristianos sin miedo a que sus monumentos fueran confundidos con los paganos.
    ·          Los camposantos cubiertos. Las construcciones romanas más importantes se corresponden con la tipología arquitectónica que se ha denominado coemeteria subteglata, una combinación de martyrium y basílica diseñada para alojar a los peregrinos que visitaban las tumbas de los grandes mártires. Mientras que en la cabecera de estos enormes edificios se veneraban los restos del mártir, las naves cobijaban una gran multitud de enterramientos, excavados en el suelo; en las inmediatas proximidades hubo mausoleos que protegían el descanso de los cristianos más acomodados en las cercanías del santo.
    ·          Tierra Santa y los confines del Imperio. El mayor impulso constructivo se concentró en Tierra Santa, donde tanto había que hacer en pro de la dignificación de los lugares relacionados con la vida y la pasión de Cristo. Se construyó la iglesia de la Natividad de Belén, una basílica de cinco naves que tenía como cabecera un octógono de pavimento perforado que permitía contemplar la gruta donde había nacido, según la tradición, Jesús.
    En Jerusalén se levantó la iglesia del Santo Sepulcro o de las Anástasis, consagrada en el año 335, en la que aisló la cámara sepulcral de tipo judío, excavada en la roca, en la que había sido enterrado Cristo, dándole forma de cono y cubriéndola con un baldaquino sobre doce columnas, cobijado a su vez en una construcción circular unida a una basílica, como en la iglesia de la Natividad.
    ·          El nuevo clasicismo romano. En Roma, en el siglo V, el papa Sixto III emprendió una ambiciosa campaña constructiva denominada por un renovado espíritu clasicista. Esta tendencia se explica por la posición de liderazgo que el papado asumió en Occidente cuando quedó relativamente aislada del Imperio de Oriente y por la definitiva victoria del cristianismo sobre el paganismo, que hacía inofensiva la recuperación de la herencia clásica grecorromana. Ambos factores, liderazgo político y triunfo religioso, hicieron que los papas trataran de identificar sus realizaciones con el pasado glorioso del Imperio Romano, fuente de prestigio.
    El primer asomo de este espíritu se dio, a finales del siglo IV, en San Pablo Extramuros, construido a imitación de San Pedro como coemeteria subteglata, pero con proporciones más equilibradas y con mayor cuidado en la igualdad de capiteles y elementos decorativos. Pero el nuevo clasicismo sólo se manifiesta plenamente en la basílica de Santa María la Mayor. Con un espacio interior de proporciones amplias y armónicas, sus fustes y capiteles jónicos no fueron aprovechados de anteriores edificios romanos, como había sido la costumbre hasta entonces, sino que fueron tallados expresamente para ella.

    3.Las artes plásticas. Mosaicos y pinturas.
    ·          Motivos iconográficos. Los pintores dejan de perseguir la representación en perspectiva, la corrección anatómica, la sugerente ambientación paisajística o arquitectónica de las escenas y la belleza formal.
    Tanto en las catacumbas, como en los siglos IV y V, lo que se busca es la precisa transmisión de un “mensaje”, la clara comunicación de los contenidos de una fe, en la que sobra todo lo accesorio, todo lo que no es “idea”.
    Esta nueva orientación de las artes marcará todo el arte medieval, no significa que no haya belleza en el arte paleocristiano. Dependiendo de la mayor o menor presencia de la herencia grecorromana y de la pertenencia o no del comitente y del artista a los círculos áulicos, la persistencia de los modos clásicos puede llegar a ser muy visible.
    ·          El arte del mosaico. En los siglos III y IV la pintura fue el modo de expresión artística más cultivado por los cristianos. En el siglo V, la construcción de grandes iglesias ofreció a los artistas amplias superficies en las que podían desplegar composiciones y programas iconográficos de mayor envergadura y contaron con mayres medios económicos. Se regresó a una técnica artística muy desarrollada por los romanos, que se había utilizado hasta entonces con propósitos meramente decorativos en pavimentos y muros: el mosaico.


    Tras la austeridad reinante en los interiores eclesiásticos en época de Constantino se produce en Occidente una gran explosión de color y de luz. Ábsides y muros se pueblan de figuras de Cristo, de la Virgen y de los santos, realizados con teselas, pequeñas piezas cúbicas de piedra o de cristal, de vivo cromatismo e intensos contrastes, que recubren totalmente el interior de las iglesias.
    ·          La ilustración de manuscritos. La actividad pictórica tuvo un capítulo importante en la ilustración de manuscritos de los Evangelios y de determinados libros del Antiguo Testamento. Desempeñaron una función importantísima al transmitir la iconografía desarrollada en ellos, a través de los scriptoria de los monasterios, a los manuscritos e incluso a la escultura monumental del período románico.
    ·          La Escultura. Poco hay que citar, a excepción de los sarcófagos, de tradición clásica. La razón de la ausencia de esculturas de bulto redondo en el primer arte cristiano es el violento rechazo que sintieron los seguidores de esta religión hacia la adoración de las estatuas o de los “ídolos” paganos, y su consecuente temor a la idolatría.

    4.El legado artístico del emperador Justiniano.
                Justiniano fundó el Imperio Bizantino no sólo por medio de una serie debien orquestadas campañas militares: reorganizó el derecho y la administración, medió para la superación de las controversias desatadas en el seno de la Iglesia y puso las bases para un nuevo estilo artístico, promovió una prolífica “política constructiva”.
    En la arquitectura eclesiástica, abandonó la forma basilical, predominantemente hasta entonces, e impuso la que sería la tipología más frecuentada de las construcciones bizantinas: la planta centralizada cubierta por bóvedas y/o cúpulas. Esta tipología, que derivaba de modelos imperiales romanos fue la dominante a partir de Justiniano en todos los edificios religiosos cristianos.
    La gran realización de Justiniano fue la iglesia de Santa Sofía, convertida desde la conquista turca en mezquita.
    ·          Rávena y la herencia paleocristiana. Cuando Justiniano eligió Rávena como capital de sus dominios más occidentales, intentaba aprovechar el prestigio cultural y artístico que había tenido la ciudad hasta entonces, siguiendo en esa labor las pautas que marcaba el arte paleocristiano allí superviviente. Justiniano hizo lo mismo, mandó terminar la iglesia de San Vital, en San Apolinar el Nuevo sustituyó los mosaicos deteriorados respetando la unidad del conjunto, e hizo finalizar San Apolinar en Classe a imitación de su homónima en la capital, adornándola con mosaicos perfectamente acordes, en lo estilístico, con la tradición reinante.

    5.El renacimiento macedonio.
    ·          Ionoclasta e iconolatría. En el año 726, el emperador León III decretó la prohibición de adorar imágenes religiosas, y la destrucción de las ya existentes, por efecto, probablemente, de la influencia de las religiones musulmanas y judía, opuestas a la iconolatría. Algunos años más tarde, ante la dificultad de terminar con tan arraigada costumbre, llegó a promulgarse la pena de muerte para los iconólatras.hasta el año 843, en que se restauró el culto a las imágenes, las iglesias se decoraron con cruces, fundamentalmente.
    Este interludio ionoclasta tuvo consecuencias importantísimas para el arte bizantino.la iglesia se pronunció a favor de la sacralidad de las imágenes religiosas, que participaban de la naturaleza divina de los seres superiores representados y que debían ser veneradas. Lo cual tuvo, a la vez, consecuencias estilísticas: la sacralidad de las figuras se tradujo en un estilo cuyas características más remarcables fueron el hieratismo, la frontalidad, la desmaterialización, la ausencia de profundidad, el protagonismo de la línea y la reducción al máximo de los elementos naturales o arquitectónicos.
    En la evolución posterior de la pintura bizantina habrá momentos y lugares en los que se hagan esfuerzos para recuperar la herencia grecorromana, en que se tienda a una mayor humanización de los personajes o en que domine un afán descriptivo; pero, en una perspectiva global, la anterior caracterización es válida para toda su trayectoria.
    ·          La pintura bizantina.
    -La Nea Ekklesía. La pintura bizantina tiene dos manifestaciones principales: la pintura mural de las iglesias y la pintura de iconos. El primero es inaugurado por la decoración de la Nea Ekklesía (Iglesia Nueva). Éste fue el primer emperador de la dinastía macedónica, la cual favoreció un importante resurgir de las artes en Bizancio, a pesar de la decadencia política del imperio, cada vez más disminuido territorialmente.
    La planta de la Nea Ekklesía era de cruz griega inscrita en un cuadrado, con cúpula en el centro y en las cuatro esquinas y bóvedas en los brazos de la cruz. Se trata del tipo de iglesia predominante en todo este período intermedio del arte bizantino, conocido también como Segunda Edad de Oro. La Nea desapareció, pero su ejemplo cundió tanto en Constantinopla, dejándonos buena cantidad de iglesias decoradas según el esquema fijado allí, algunas, pocas, con el programa completo, y las más con alguna de sus partes destruida.
    -Las iglesias monásticas. En la Segunda Edad de Oro se fundaron cantidad de monasterios en todo el mundo bizantino, el más conocido es la Gran Lavra del Monte Athos, en Grecia.
    El tipo más frecuente es el encerrado en un muro al que se adosan las dependencias monásticas, siempre abovedadas, en cuyo centro se sitúa la iglesia, generalmente pequeña, para uso de los monjes. En el monacato oriental se respeta la vida individual de los monjes.
    Entre las iglesias de esta época destacan la de Hosios Lukas, en Grecia, con todas las bóvedas cubiertas de resplandecientes mosaicos áureos y las paredes recubiertas de ricos mármoles; la de Dafni, cerca de Atenas, con uno de los mejores Pantocrátor  bizantinos en la cúpula central y escenas evangélicas de herencia grecorromana; la Nea Moni, en Quío, y la iglesia de Santa Sofía, en Ohrid (Serbia).

    6.Variantes Regionales.
    ·          Capadocia. En Capadocia se desarrolló un importante movimiento monástico que pobló la región de “construcciones” de un tipo muy particular. Se trata de celdas, habitaciones de reunión o pequeñísimas iglesias excavadas en la roca a imitación del tipo arquitectónico más difundido en ese momento: el de planta cruciforme con cúpula central, y decoradas de acuerdo con el programa dominante. Salvo en los casos de militares, eran los monjes quienes costeaban las obras. Ofrecen todas las ventajas de escasa o nula formación artística de sus autores: libertad respecto a los modelos, audacia, expresividad y concentración en los contenidos espirituales de los temas representados.
    ·          Venecia. En Venecia, la situación era opuesta. La nueva reina del comercio marítimo en el Mediterráneo reunía todas las condiciones para producir un arte rico y refinado. Los mercaderes venecianos mantenían intensas relaciones comerciales con el Imperio Bizantino, del que nunca se desvincularon totalmente, y con los reinos europeos occidentales, en los que se extendía desde el principios del siglo XI el románico. El monumento principal del arte bizantino occidental, en él confluyen ambas culturas (bizantina y románica) es Sal Marcos de Venecia. Levantada en la segunda mitad del siglo XI como iglesia palatina sobre una construcción anterior, concebida para albergar las reliquias del evangelista San Marcos.
    ·          El arte sículo-normando. El rey Roger II en un reino con capital en Palermo sentó las bases del apogeo cultural sículo-normando, que resultó de la confluencia de las tradiciones bizantina. Islámica y occidental. Así, la capilla Palatina de Palermo reunía una planta basilical, mosaicos ejecutados por artistas bizantinos y decoración de mocárabes policromos en las cubiertas.
    Los mosaicos de estos edificios tienen completísimos programas iconográficos, menos relacionados con la representación del reino de los cielos y con el desarrollo de la liturgia o del año eclesiástico que ligados a una intención narrativa y didáctica.

    7.La tercera edad de oro del arte Bizantino.
    ·          La arquitectura. Desde 1261 (época de los Paleólogos), la arquitectura cristiana perdió la claridad en los volúmenes exteriores y, sobre todo, en la distribución interior que había tenido en la Segunda Edad de Oro. Ya en aquel intermedio algunas construcciones comenzaron a adaptarse a las nuevas costumbres funerarias y a las nuevas necesidades litúrgicas, consistentes en la práctica del enterramiento de comitentes, monjes y santos en el interior de las iglesias, y en la incorporación de capillas al prebiterio o al nártex, para esas tumbas y para cultos particulares.
    Tales capillas (iglesias pequeñas), con planta de cruz o de una sola nave con cúpulas, alcanzaron a veces proporciones considerables. Los exteriores se enriquecieron con combinaciones coloristas de ladrillos en las más variadas disposiciones, piedra y hasta azulejos, también espacios más altos y estrechos. Los principales centros arquitectónicos fueron Constantinopla, Salónica, Serbia y Mistra.
    ·          Las artes figurativas. Éstas evolucionaron en una dirección paralela a la de la arquitectura. El rígido programa iconográfico anterior se enriqueció con nuevos temas y se rompió con el hieratismo y la frontalidad de las figuras sagradas. Éstas son más humanas, experimentan el dolor y el amor. Domina un novedoso afán narrativo.
    El gran centro pictórico de la Tercera Edad de Oro, es la ciudad de Mistra, en Peloponeso, obtuvo un considerable renombre por su activismo cultural. Las iglesias más importantes por sus pinturas son la de San Demetrio, la de la Virgen Hodigitria o Afentiko.

    8.La versión rusa del arte bizantino.
    ·          Las catedrales rusas. Vladimiro I inauguró la arquitectura rusa de estilo bizantino que siguió los modelos de la capital. Mandó construir Santa Sofía de Kiev, terminada por su hijo, Yaroslav el Sabio, que construyó además Santa Sofía de Novgorod, la lavra del monasterio de las grutas, la Puerta Dorada,,,
    En Novgorod, en los siglos XIII y XIV, se van definiendo los rasgos nacionales de la arquitectura rusa: cúpulas bulbosas, fusión de estructuras bizantinas y elementos románicos y góticos (fontones puntiagudos en las fachadas a modo de gabletes, muros rematados en arcos conopiales que subrayan el general impulso ascensional) y, en el interior, decoración de mosaicos o pinturas bizantinos.
    La última gran construcción epilogal bizantina es la iglesia del Bienaventurado Basilio, en la Plaza Roja, en la que se suman, en realidad, ocho iglesias, una por cada día que Iván el Terrible tardó en conquistar Kazán a los tártaros.
    ·          Iconos. La representación pictórica de figuras sagradas y de santos sobre tablas para el culto público y privado se inició ya en la Primera Edad de Oro. A lo largo de los siglos se siguieron pintando iconos hasta que, en la Tercera Edad de Oro, se introdujo la costumbre de separar el prebisterio de los fieles por medio de una pantalla de iconos que se llamó iconostasio. Este elemento hizo que se multiplicara la producción de iconos que, por las fechas en que se produjo la innovación, se centró en tierras griegas, balcánicas y rusas.
    El punto de partida de la pintura rusa fue la famosa Virgen de Vladimir, pintada en Constantinopla, hacia 1125, en estilo sentimental de la Segunda Edad de Oro y trasladada poco después de Rusia. Durante bastante tiempo se importaron iconos de regiones artísticamente más evolucionadas y se invitó a los principados rusos a artistas griegos, como Máximos, que pintó frescos e iconos para la catedral de la Transfiguración en Novgorod, o Teófanes, que participó en la decoración de la misma catedral con imponentes figuras de santos.
    En el siglo XV, el artista más importante fue Andrei Rublev, cuyas imágenes traducen una concepción distinta de la religión cristiana como fuente de iluminación, de bondad y de caridad. Su más conocido icono es el que representa la Trinidad, por medio de los tres ángeles que visitaron a Abraham, sentados aquí a una mesa, en una disposición circular; con esto se cierra el capítulo de las artes figurativas bizantinas, abierto como otro trío angélico, el de San Vital de Rávena, casi un milenio anterior. Estos dos ejemplos dan idea del largo trayecto recorrido por el arte del cristianismo oriental.

    Santa Sofía de Constantinopla.
                (Libro, Pág. 142).


















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